Durante la semana pasada, el White Hall Bingo Hall cercano a Huntsville, Alabama fue desconectado por razones de fuerza mayor cuando las autoridades locales confiscaron doscientas máquinas de video bingo. La Suprema Corte de Alabama aseveró que las máquinas no contaban con las licencias adecuadas para ese tipo de actividades, y por ello los dueños deberían proceder a realizar los trámites de reglamentación de los slots.
Las máquinas de bingo han gozado de cierta popularidad en bares y negocios desde mediados de la década de 1980, pero siempre han existido grupos interesados en eliminar estas máquinas de los circuitos de mayor afluencia de jugadores en potencia.
Estos grupos, principalmente liderados por los ministros Bautistas y sus congregaciones cuentan con un poderoso aliado en el Gobernador Republicano Bob Riley. Riley aseguró que en todo el estado hay más de dieciséis mil máquinas electrónicas de bingo, y que todas deberían ser removidas.
Riley también dijo que planea proseguir las acciones hasta los últimos límites para conseguir que nadie más alquile, venda o comercie con máquinas de bingo que no estén reglamentadas. Ya ha enviado cartas a los gobernadores de los estados de Nevada, New Jersey y Louisiana, sitios donde la industria manufacturera de slots es realmente fuerte, para asegurarse de que no envían más maquinaria de video bingos hacia Alabama.
Las ideas del gobernador, sin embargo, van en una dirección diametralmente opuesta a la de aquellos que pugnan por la expansión y el desarrollo de nuevos sitios que alojen a las máquinas de apuestas. Ronnie Gilley, el principal dirigente del complejo Country Crossing dijo que planea que su nuevo emprendimiento comience a funcionar a partir del día 1 de diciembre. Este nuevo complejo incluirá una sala de conciertos y tendrá 1,700 máquinas de video bingo.