En un interesante estudio que se publicó en la revista “’Archives of Internal Medicine” se afirma que jugar bingo y tener una vida social activa cuando nos hacemos mayores puede ayudar a vadear la posibilidad de convertirse en un discapacitado crónico o bien sirve para evitar el captar alteraciones físicas o psicológicas indeseables.
Sus conclusiones demostraron que mantenerse activo en el bingo reduce el riesgo de desarrollar una discapacidad motriz de un 65% y hasta la muerte en un 40%.
Hemos visto algunos estudios realizados en el pasado por los científicos, que también alegaron que el juego de bingo contribuye a mantener la mente activa y que también podría ser una ayuda en la coordinación de los movimientos (ojo-mano).
El bingo puede ser uno de los juegos más simples y más fácil de jugar, pero sí requiere de una buena concentración de pensamiento ya que se necesita marcar los números a medida que son cantados para tener al menos una posibilidad de ganar el juego.
A medida que envejecemos experimentamos una disminución de las funciones motoras y los médicos creen que incluso conversar con amigos regularmente puede ayudar a frenar este proceso.
El juego del bingo siempre ha sido una de las más actividades de juego más sociales en el mundo y los clubes de bingo proporcionan un refugio seguro para nuestra tercera edad: la de socializar con los otros de manera regular. Por lo tanto, charlando con otros en los intervalos y jugar al bingo casi siempre han ido de la mano.
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