Estrategias y el azar en el bingo

Para aquellos que les guste jugar al bingo, les comentaré sobre sus orígenes, ya que cuando a uno le gusta algo desea conocer todo acerca de ello. Existen varias teorías sobre donde proviene el bingo, una de ellas comenta que se remonta al juego italiano “Lo giuco”, el cual era jugado de manera semanal en el país, y continúan haciéndolo.

A finales del siglo XVIII los franceses se interesaron por el juego y lo denominaron Le Lotto y solo era jugado por gente con poder, importante, de la alta aristocracia. Luego a comienzos del siglo XIX llegó a Alemania donde fue utilizado para la educación, con él enseñaban la tabla de multiplicar a los niños.

Otra de las teorías cuenta que el origen viene de los mineros norteamericanos a principios del siglo XX, donde jugaban con cartones numerados, completándolos con judías secas a medida que salían sorteados los distintos números. De ahí viene el nombre y su pronunciación ya que al ganar, los trabajadores pronunciaban “bean (judía)… Go!”.

Posteriormente, en este mismo país Edwin Lowe un vendedor de juguetes miró una partida y pidió ayuda recurriendo a un profesor de matemática llamado Carl Leffler quien lo ayudó a producir una serie de 6000 cartones de bingo con números no repetidos. Desde sus comienzos hasta ahora, este juego a sufrido grandes transformaciones y cambios que prevalecieron siempre a favor del participante, en cantidad de porcentajes, posibilidades y estadísticas.

Es un juego para el cual no se necesitan estrategias ni se debe de pensar, es azar y conocer las reglas, que son realmente fáciles y sencillas. Tampoco requiere de práctica.

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